Estamos formando a la próxima generación de oyentes de ópera

abril 3, 2009 at 10:50 pm Deja un comentario

José Lara

Cuando Sylvia Rittner habla sobre su proyecto Re-cuentos de ópera para niños, dice convencida que si no es la única, es de las pocas personas que está trabajando en la formación de públicos para este arte escénico.

Con el lanzamiento de Turandot, nueva producción que se integra a esta colección en la que figuran autores como Mozart, Verdi, Donizetti y Bizet con las óperas Carmen, Elíxir de amor, Aída y La flauta mágica, la productora y gestora cultural reafirma que con estos materiales, más otros proyectos como La ópera que nació del teatro, se está formando a la futura generación de oyentes de ópera.

“No cantante de ópera, pero soy público. Por eso mi convencimiento, mi certeza, mi apuesta a los proyectos de educación artística para niños que no estarán en los escenarios sino en las butacas: el público del futuro, el que hará que el trabajo de los artistas tenga sentido y que las organizaciones e instituciones de arte sobrevivan. Yo estoy planteando una estrategia de largo plazo con mis proyectos de ópera para niños”.

Para Sylvia Riitner, la ópera para pequeños representa la construcción de un camino, el abrir todas las puertas posibles para que ellos puedan establecer un contacto firme con el arte y puedan apreciar la capacidad del ser humano al crear algo hermoso y natural que está demasiado lejos de pertenecer a una marca o de estar patentado.

“Fomentar la relación con el arte hoy, tendrá un efecto positivo en la forma de vida de mañana, porque eso involucra la tendencia a ser mejores humanos”, dice la creadora.

Además del apoyo del Conaculta la productora cuenta con el apoyo de los cantantes profesionales de ópera, quienes han estado muy atentos a este trabajo que entre sus objetivos busca no restringir este arte escénico a la idea de las grandes producciones representadas en un teatro lujoso sino llevar los montajes a los espacios públicos, situación que ha conseguido con el proyecto La ópera que nació del teatro.

En su origen la ópera tuvo un público muy selecto, pero despúes salió a la calle y se convirtió en un espectáculo popular.

Silvia Rittner cuenta que piloteó este proyecto desde 2002, en escuelas particulares donde realizó encuestas acerca de la asistencia de los padres de familia a este espectáculo escénico y de la aceptación de que sus hijos estuvieran en contacto con la ópera y la música clásica.

Parte de este estudio lo realizó mediante la observación directa con niños de preescolar hasta secundaria. La investigación, la metodología y los datos estadísticos aportaron a la creadora información valiosa.

“En los niveles de preescolar los menores aprecian el mundo a través de los sentidos, es decir el conocimiento se da mediante una experiencia sensorial; en el primer nivel de primaria, a través de la narración aprenden a construir el mundo de una manera más realista; en el segundo nivel de primaria, les atrae la voz humana y la prueban como el instrumento propio, y en el nivel de secundaria se interesan por la música orquestal, por las posibilidades de sus voces y por el conflicto que en gran medida se relaciona con sus procesos hormonales, ya que las emociones y los conflictos los tienen a flor de piel. La ópera funciona en cada etapa y así lo fui probando”.

Entre sus ambiciones, Sylvia Rittner espera que estos materiales de ópera para pequeños puedan llegar a las escuelas públicas, en ese sentido resalta la labor del programa Alas y Raíces a los Niños que está contribuyendo con esta iniciativa.

“Sé de cierto que el acercamiento temprano con el arte tiene repercusiones para toda la vida; por eso me asustan las cifras de educación artística en México. En 2002 la UNESCO dio a conocer un estudio, una especie de auditoria a los esfuerzos que hacen o dejan de hacer los países en la educación para el arte. El tiempo escolarizado que se dedica a la educación artística en México es del 5 por ciento, mientras que en los países de la Comunidad Europea está entre el 15 y el 23 por ciento”, explica Rittner quien agrega:

“Y no sólo es cuestión del tiempo semanal, sino también de política educativa y de proyecto. Los 50 minutos mexicanos a la semana de flauta Yamaha no es educación artística o musical y esto no ha logrado que tengamos flautistas, como podría esperarse tras una inversión educativa de tantos años. A Yamaha le ha ido muy bien y nosotros tenemos a Horacio Franco, pero aunque el flautista es un fenómeno excepcional, no es el resultado exitoso de una política”.

Como integrante del Sistema de Información y Capacitación del Conaculta, Sylvia Rittner ofrece talleres de Estudios de públicos de artes y de Acercamiento lúdico a la música clásica, en los que trabaja conjuntamente con maestros de educación artística del país a fin de intercambiar experiencias.

Desde la perspectiva de qué es lo que le puede aportar la música a la curricula escolar, Silvia Rittner trabaja con los profesores en la forma de manejar contenidos de historia, literatura y geografía a partir de la experiencia musical.

“Observamos la función de la música en los diferentes tipos de organizaciones sociales que han existido en las civilizaciones. Si en el arte primitivo la música tuvo una función mágica y ritual, en el siglo XX se manifestó como un asombro ante la capacidad de destrucción del ser humano. En el rubro de la ópera se destina un buen espacio para este estudio. Por ejemplo, lo del gober precioso de Puebla es una ópera verdiana, muy cercana a Il trovatore“.

Re-cuentos de ópera para niños también es resultado del Programa de Coinversiones del Fonca. Hasta el momento son siete los discos producidos, los más recientes son Turandot y El barbero de Sevilla que está por presentarse. Don Giovanni se encuentra en proceso de maquila.

La obra musical de estos discos compactos es interpretada por orquestas filarmónicas de gran prestigio internacional, guiadas por renombrados directores. Las licencias fueron adquiridas por Sylvia Rittner para dichos proyectos.

“Con esto quiero llegar hasta que en unos años, una persona me diga: ‘soy cantante gracias a que mi primer contacto con la ópera fue con tus discos’”, dice Sylvia Rittner, quien además desea cubrir lo más que se pueda el repertorio de ópera y ver que las obras son montadas en los espacios públicos.

La intención es que las autoridades y padres de familia se den cuenta que el primer contacto con el arte es el más importante y que éste ocurre en la infancia, sentencia Sylvia Rittner. “¿Por qué es más importante un político que un artista? Realmente estamos luchando para que los chicos no sean segregados en la educación artística, en ese sentido, nuestra obligación es demostrar que una buena idea artística da trabajo y recursos a las personas. El arte apoyado por las autoridades es una gran fuente de empleo, de eso no hay duda”.

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